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J.B es uno de los jóvenes universitarios del Orfanato de Kimbondo. Colaborador de Malembe, a sus 19 años representa el sueño africano en el que creemos y, juntos, soñamos despiertos. En una breve entrevista, nos cuenta sus preocupaciones y sus ideas respecto al mundo que le rodea.

 

¿Qué piensas de la organización política y social en tu país?

La Democracia significa para mí un buen Presidente que escucha a su pueblo. Conoce bien su sufrimiento porque lo ha recorrido entero, y su objetivo es dar a todos los niños del país la misma educación que le da a los suyos propios.

El hospital, ciertos cuidados médicos, y la escuela hasta la educación primaria deberían ser gratuitos. Así todos los niños por lo menos podrían aprender a leer y escribir.

El Presidente debería ocuparse de la buena higiene de sus ciudades y ciudadanos, para evitar las enfermedades. El Gobierno de Kinshasa en cambio, no hace más que comer, beber y hacer la fiesta mientras que el pueblo sufre. No existe en todo el inmenso territorio un sistema de recogida de basuras, -lo que multiplica la reproducción de mosquitos-, y para colmo tampoco una estructura de alcantarillado.

El responsable de los ciudadanos debería hacer constantemente viajes a las provincias para conocer todas las realidades, y establecer salarios funcionariales razonables, proporcionales. Por ejemplo, los diputados,-amiguetes del Presidente -, cobran 5000$ al mes, mientras que un soldado cobra menos de 500$.

Algo descorazonador, es que esta gente no hace su trabajo por amor a éste, sino porque sabe que cuanto más cobre, tendrá mayor acceso a la corrupción desmedida. La realidad es, que aquí nadie trabaja por amor al trabajo, nadie es leal a sus principios. Mi país debería llamarse la “República corrupta del Congo”.

La gente acaba sus estudios y si no consigue trabajo, se acaba uniendo a alguna banda ilegal de barrio. Luego los que ni siquiera han podido estudiar, ingresan casi por la fuerza en la armada, y muchos son masacrados, porque la formación militar que les dan es prácticamente nula.

 

¿Cómo ves la actual situación con el Presidente Kabila?

Pienso que más vale reemplazar a este Presidente nefasto por el Primer Ministro y sus Gobernadores, antes de conservarlo considerando que no quiere abandonar el poder.

El problema es que todo Presidente, aunque llegue con buenas intenciones, finalmente es corrompido por su entorno halagüeño, y se pierde…Por ello es importante elegir bien el entorno político del Presidente, que sea de confianza, crítico respecto a la acción de su líder. De esta forma la confianza se reflejará en el ámbito internacional, y los otros países pudientes invertirán en nosotros.

Realmente, nosotros lo tenemos todo para ser un país desarrollado y con un buen funcionamiento. El problema es que tenemos dirigentes egoístas que quieren descansar cada día. ¡Dios solo descansa el domingo! Si se acabara la corrupción y este clima de pasotismo, la estabilidad económica aumentaría, así como los salarios. La gente podría entonces pensar más allá de la comida diaria, y disfrutar con su trabajo, e incluso elegirlo. La negligencia ya no sería lo que es… ¡y la gente también podría preocuparse por temas como la higiene y el medio ambiente!

¡Los Gobiernos deberían estar enamorados de su gente! Subir sus sueldos y cumplir con su deber. Por ejemplo, yo no veo a las monjas visitar a gente en el hospital. No las veo al servicio de los demás. Ellas no están enamoradas de su vocación… ¡no ayudan a los niños!

 

¿Qué piensas que podrías hacer TÚ al respecto?

“Si no puedo ser una estrella para todo el mundo, más vale ser una lámpara para algunos”. Lo que hago yo por lo pronto es ayudar a mis hermanos de la Pediatría, a todo el que me necesite. Intento ser un guía para ellos, para que algún día puedan ser algo en la vida.

Me gusta el ejemplo del ex político asesinado Lumumba: Hizo que la RDC fuera independiente, junto a Casavuvu (aunque luego fue en cierta medida su verdugo). Siempre se hace todo lo posible para matar a la gente de buena fe, porque molestan a los egoístas. Después de estos dos hombres, llegó el dictador Mobutu, que solo construía cosas que le beneficiaban, como la única carretera decente que atraviesa el país, construida para que pudiera llegar bien a su yate. Todo se convierte en ceniza.

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